Los niños nos hablan en un lenguaje propio que a veces los adultos no sabemos comprender, pero sí es importante prestar atención y en su caso recurrir a la ayuda de un profesional cuando:
El niño esté triste, decaído, desanimado, con falta de atención, angustiado, asustado, inapetente o no juegue durante un periodo prolongado de tiempo.
Detectemos problemas de conducta por hiperactividad o agresividad (pegar a otros niños, morder…) o por inhibición (temor a relacionarse, timidez…)
Detectemos algún cambio brusco en la conducta del niño y no sepamos el motivo.
El niño presente un bajo rendimiento escolar, falta de atención en el aula y no comprendamos el motivo.
En otras ocasiones ciertos trastornos somáticos recurrentes: dolores de cabeza, dolores abdominales, problemas del sueño, trastornos del control de esfínteres o alimenticios nos pueden estar indicando que el niño está pasando por una situación crítica.
Cómo trabajo con niños
El trabajo con niños siempre va acompañado del trabajo con la familia.
Inicialmente comienzo realizando una entrevista con el padre y la madre para conocer el motivo de consulta y recoger diferente información relevante del niño y la familia.
Posteriormente realizo al niño una evaluación que nos permita conocer más profundamente aquellos aspectos que están dificultando e influyendo en su malestar, así como conocer los aspectos saludables para poder potenciarlos.
Tras esta evaluación inicial – 2 sesiones- se realiza una entrevista de devolución en la que se propone una manera de abordar la situación y se valora si se hace necesario o no un tratamiento psicoterapéutico.
En las sesiones de psicoterapia con niños pequeños utilizo el juego, el dibujo, la escenificación de roles, etc. acercándome a través de su propio lenguaje a su mundo interno para poder ayudarle a poner palabras a aquello que le está haciendo sufrir.
El trabajo terapéutico con el niño se acompaña de sesiones con los padres para orientarles en el manejo de las circunstancias conflictivas.
